La decisión de crecer

Durante la Segunda Guerra Mundial muchas empresas tuvieron que cambiar de giro, reacondicionar sus plantas y dedicarse a proveer lo que en ese momento se necesitaba. La industria automotriz se reconvirtió totalmente, General Motors, que en ese momento producía 44 por ciento de todos los vehículos del país, suministró aviones, camiones y tanques. Ford construyó bombarderos y carros de combate, y mantuvo su producción activa las 24 horas.  Este proceso en tiempos de guerra se parece mucho al proceso de reconversión hospitalaria en tiempos de pandemia, el cual consiste en redirigir una gran parte de recursos físicos, humanos y financieros a la atención de un solo padecimiento. En febrero de 2020 empezaba a escucharse: ¿qué criterios se tendrían que adoptar para decidir a quién atender en caso de escasez de camas o ventiladores durante la contingencia? Ya en 2016 la Organización Mundial de la Salud había publicado las Recomendaciones para la gestión de cuestiones éticas en epidemias. Los principios a seguir eran la utilidad y la equidad.  En México, y desde luego para el IMSS, la respuesta era otra pregunta: ¿hay otro camino? Sí: crecer en nuestra capacidad de atención para garantizar que todo aquel que lo requiriera tuviera acceso a una cama o a un ventilador mecánico. Es lo que hemos hecho. La reconversión: uno de los esfuerzos más grandes que permitió que la respuesta mexicana no fuera solo sanitaria, sino profundamente humanitaria.  Con la evidencia que se tenía al momento, estimamos la tasa de contagio, el número de pacientes ambulatorios, los que requerirían hospitalización para poder calcular todo: número de camas, de ventiladores, de equipo de protección personal, de médicos o de enfermeras necesarias, entre otros.   Para darnos una idea de lo que había que mover, el IMSS atiende mil 676 padecimientos que requieren hospitalización por su gravedad o necesidad de seguimiento. Con la reconversión, al final, más de 50 por ciento de los recursos estarían destinados a la atención de una sola enfermedad. Esto significaba que algunos servicios regulares tendrían que diferirse, otros posponerse, pero otros más serían imposibles de suspender, como los partos y las quimioterapias. Un día antes del primer caso confirmado de covid-19 en nuestro país, iniciamos la primera fase de la reconversión. El 27 de febrero comenzamos con los primeros 20 hospitales y la adaptación de las primeras mil 225 camas para la pandemia. El Plan Estratégico de Reconversión de Camas Hospitalarias del IMSS fue presentado el 18 de marzo ante el Consejo Nacional de Salubridad. El crecimiento en nuestra capacidad de atención apenas comenzaba. De eso hablaremos en las siguientes entregas. Mientras escribo: La jefa de Gobierno de Ciudad de México, doctora Claudia Sheinbaum Pardo, ha señalado: “Estamos en el pico de hospitalizaciones más alto desde que se inició la pandemia y sigue aumentando. No se trata de dramatizar, sino de actuar: seguimos aumentando la capacidad hospitalaria y hacemos un llamado de alerta a la ciudadanía para cumplir las medidas del semáforo rojo”. Lo suscribo.@zoerobledo
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